
Las conquistas de las tropas de la Primera cruzada en Siria-Palestina dieron lugar al nacimiento de cuatro estados latinos: en 1098, el condado de Edessa que creó Balduino de Boulogne y el principado de Antioquía que fundó Bohemundo y los italo-normandos; en 1099, el reino de Jerusalén que estableció Godofredo de Bouillón y después Balduino I; entre 1099 y 1109, el condado de Trípoli establecido por la dinastía tolosana de Raimundo de Saint-Gilles. En estos cuatro estados, una población latina de origen occidental, que no debió nunca de superar varias decenas de miles, y se componía o bien de cruzados o bien de un movimiento migratorio posterior a la Primera cruzada, coexistía con griegos, árabes, armenios, coptos, maronitas y sirios cristianos.



Virreyes de Jerusalen

