
En la antigüedad, un Basileus de Tamur, estaba paseando con algunos de sus nobles. Al lado del camino se encontraba un Abdal (un sabio errante), quien exclamó:
-Le daré un buen consejo a quienquiera que me pague cien monedas de oro.
El Rey se detuvo y dijo:
-Abdal, ¿cuál es ese buen consejo que me darás a cambio de cien monedas de oro?



Leyendas de Tadmur


