
Llegar a esa casa, caminar por sus pasillos abovedados, abrir puertas y mas puertas, ver esos salones inmensos, pisos de piedra cortada al canto del cincel, imaginar miles de cautivos en la labor, mazmorras, cadenas, torreones, jardines, sótanos, capillas, y la acogida del Gentil Hombre, que nos espera con un fuego mayúsculo..











