Aléjate de la muchedumbre y de su afán infructuoso de fama y oro. Nunca vuelvas atrás la vista, una vez que hayas cerrado tu puerta al deplorable tumulto de la codicia y la ambición….
Observa con arrogancia el fracaso de los demás y el infortunio, pon a un lado tu energía y descansa en un crucero por el rio Duero, hasta que el corazón de Guerrero haya recuperado la calma.



Oporto Medieval



